De promesa de ChatGPTs personalizados al spam, la GPT Store y su caída

Cuando OpenAI lanzó la GPT Store, prometía cambiar la forma en que realizamos todo tipo de tareas, planteando un entorno en donde los usuarios tendrían la opción de crear sus propias versiones personalizadas del chatbot e incluso poder monetizarlas a través de la tienda. Era una ventana hacia un futuro donde los chatbots podrían realizar tareas específicas con facilidad. Sin embargo, la realidad actual de la GPT Store pinta un panorama diferente, debido al saturado ambiente del spam y la infracción de derechos de autor.

Desde su lanzamiento, la GPT Store fue concebida como una plataforma donde los usuarios de ChatGPT podrían acceder a versiones especializadas del chatbot, diseñadas para cumplir una variedad de funciones. Sin embargo, el crecimiento abismal de la tienda ha llevado a una difusión de GPTs de dudosa calidad y legalidad.

¿Por qué los GPTs generan preocupación?

La falta de medidas efectivas de moderación ha permitido que la tienda se llene de contenido que va desde el engañoso hasta el potencialmente ilegal. Investigaciones recientes revelan que muchos de los GPT disponibles en la tienda utilizan contenido protegido por derechos de autor de franquicias populares de películas, programas de televisión y videojuegos. Esta situación plantea serias preocupaciones sobre la legalidad y la ética de la plataforma.

Para publicar un GPT en la tienda, los desarrolladores deben pasar por un proceso de verificación que combina revisión humana y sistemas automatizados. Sin embargo, esta verificación parece ser insuficiente y carece de falta de moderación para evitar la publicación de contenido con derechos de autor. A pesar de las políticas establecidas por OpenAI para proteger contra la infracción de derechos de autor y el spam, muchos GPTs logran pasar desapercibidos.

Además de los problemas de derechos de autor, la tienda también ha sido invadida por GPTs que intentan dirigir a los usuarios hacia servicios de suscripción premium, aumentando así el costo total de la experiencia para los usuarios. También se han encontrado GPTs que intentan suplantar la identidad de figuras públicas, lo que plantea preocupaciones adicionales sobre la autenticidad y la integridad de la plataforma.

Asimismo, OpenAI prohíbe a los desarrolladores a través de sus políticas la creación de GPTs que promuevan el fraude académico. Sin embargo, la GPT Store está llena de GPT que pueden eludir los detectores de contenido con IA. De la misma manera, OpenAI prohíbe a sus desarrolladores hacerse pasar por personas u organizaciones sin su consentimiento. A pesar de ello, hay muchos GPT en la GPT Store que se identifican como la persona.

La situación de la GPT Store refleja los desafíos relacionados con la gestión de un mercado en constante crecimiento. A medida que la popularidad de la inteligencia artificial continúa aumentando, es crucial que las plataformas como la GPT Store implementen medidas efectivas de moderación y cumplimiento para garantizar la calidad y la legalidad del contenido disponible.

Actualmente, la GPT Store de OpenAI ha pasado de ser una prometedora tienda de versiones de ChatGPT personalizados a convertirse en un campo spam y problemas legales. Si la plataforma desea cumplir con su visión original y ofrecer una experiencia segura y confiable para sus usuarios, es necesario tomar medidas inmediatas para abordar estos desafíos y restaurar la integridad de la tienda.

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