¿Cómo afectará la IA a la política en el futuro?

En el panorama actual, donde la política y la tecnología se relacionan más que nunca, la divulgación de deepfakes políticos está provocando complicaciones en el entorno político global. Desde Rusia hasta Taiwán, y desde India hasta El Salvador, las elecciones se están convirtiendo en campos de batalla digitales, donde la desinformación generada por la inteligencia artificial (IA) se está propagando a un ritmo alarmante.

La desinformación, impulsada por algoritmos y herramientas de IA, está socavando la confianza en las democracias más sólidas. Un estudio reciente del Centro para Contrarrestar el Odio Digital revela que la cantidad de desinformación generada por IA ha aumentado en un 130% en la plataforma X en el último año, con deepfakes electorales como principal preocupación.

Los deepfakes, creados por herramientas como Midjourney, DALL-E 3 de OpenAI, DreamStudio de Stability AI y Image Creator de Microsoft, están siendo utilizados para difundir información engañosa sobre candidatos y procesos electorales. A pesar de las políticas contra la desinformación, estas herramientas han sido explotadas para crear imágenes falsas convincentes que pueden influir en el resultado de las elecciones.

La preocupación por los deepfakes políticos está en aumento. Según una encuesta reciente, el 85% de los estadounidenses están preocupados por la difusión de videos y audios engañosos, y casi el 60% cree que las herramientas de IA aumentarán la propagación de información falsa durante las elecciones de 2024.

Aunque algunos proveedores de IA han tomado medidas para abordar el problema, como la firma de un acuerdo voluntario para responder a los deepfakes destinados a engañar a los votantes, queda mucho por hacer. Las redes sociales continúan facilitando la difusión de deepfakes, y la falta de regulación adecuada plantea una amenaza para la integridad de los procesos electorales en todo el mundo.

¿Existe solución a los Deepfakes políticos?

Se necesita una acción concertada de parte de las empresas de inteligencia artificial, las plataformas de redes sociales y los reguladores. Para ello, se debe realizar inversión en investigación para prevenir el abuso de la IA y regular los productos de IA, con el fin de que sean más seguros y transparentes.

A medida que nos adentramos en un futuro cada vez más dominado por la IA, la protección de la democracia contra la desinformación digital se vuelve una prioridad urgente. Solo mediante la colaboración entre todos los involucrados podremos garantizar la integridad de los procesos electorales y preservar la confianza en nuestras instituciones democráticas.

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